¿Qué es y para qué sirve el kéfir?

El kéfir, no es más que una combinación de numerosas bacterias probióticas y levaduras, dentro de una matriz hecha a base de lípidos, proteínas y azúcares; sus nódulos le dan un aspecto similar al coliflor, sin embargo, el kéfir tiene una textura más blanda, que a la vez es gelatinosa en comparación con dicho vegetal, además se encuentra envuelto por una capa polisacárida a la que se le identifica como kefiran. Los principales microorganismos que conforman al kéfir, son las bacterias Lactobacillus acidophilus en compañía de las levaduras, las cuales son un hongo unicelular que ayudan a dar ese aspecto gelatinoso característico de dicho compuesto.

Actualmente se han identificado tres tipos de kéfir: uno elaborado a base de leche, otro a base de agua y el tercero por medio de té o Kombucha (bebida fermentada de un ligero sabor ácido), algunos expertos opinan que el kéfir hecho a base de agua tiene mejores efectos sobre el funcionamiento estomacal, en comparación con el kéfir elaborado a partir de leche, sin embargo, este último es el más conocido y por ende el más comercializado en cualquier parte del mundo; los tres tipos anteriormente identificados son el mismo kéfir, debido a que poseen la misma flora bacteriana, pero la diferencia radica en que ellos es que se encuentran adaptados a diferentes medios, cualidad que modifica los beneficios que aportan cada uno al ser consumidos.

Beneficios del kéfir:

Dentro de las múltiples ventajas que propicia el consumo del kéfir, se encuentra ayudar a reforzar las defensas del organismo, sobre todo en la recuperación de algunas enfermedades. El kéfir, ha sido utilizado de manera satisfactoria en diversos padecimientos, entre los cuales destacan: asma, estreñimiento, úlceras gástricas, artritis, hipertensión arterial, mala digestión, enfermedades inflamatorias crónicas y además funciona como complemento nutritivo en pacientes con enfermedades de carácter crónico como el cáncer o el VIH-SIDA.

Al igual que la mayoría de los productos naturales, el kéfir tiene la capacidad de regular poco a poco las funciones del organismo, gracias a su alto poder desintoxicante, reestructura el estado ácido-básico del cuerpo, a su vez es ligeramente estimulante, por lo cual su uso es ideal para combatir el estrés y el cansancio. De acuerdo a lo informado por la Asociación Dietética Americana, el consumo de kéfir es recomendable para mejorar la asimilación de los alimentos, así como también el tránsito regular de la materia fecal a nivel intestinal, por otra parte ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, al igual que el riesgo de padecer cáncer de colon, al mismo tiempo actúa como un buen laxante, pero en elevadas dosis, es un astringente vigoroso.

Un reciente estudio publicado en la revista The Food Institute, ha señalado que el kéfir reduce los síntomas de la intolerancia a la lactosa en adultos, la clave de ello está en que la composición de la leche kefirada es diferente a la leche habitual, por lo cual estas personas no presentan síntomas de intolerancia al consumirla, del mismo modo el kéfir puede ser ingerido por los bebés y las mujeres embarazadas o que estén en periodo de lactancia materna. A nivel emocional el kéfir también tiene excelentes efectos, por ello es recomendable su consumo en estados de ansiedad, debido a que mejora el apetito y estimula el sueño, disminuyendo los estados de depresión.